Viajar muchas horas sentado —ya sea en auto, micro o avión— no es solo incómodo. En determinadas personas, esa inmovilidad prolongada puede favorecer la aparición de coágulos en las piernas, un cuadro conocido como trombosis venosa profunda, popularmente llamado síndrome de la clase turista.
En pleno verano, cuando aumentan los traslados largos por vacaciones, hablar de prevención vascular es clave.
Durante los viajes prolongados, especialmente de más de 4 horas, la falta de movimiento enlentece el retorno venoso de las piernas hacia el corazón. La sangre circula más despacio y, en algunas personas, puede formar coágulos en las venas profundas, sobre todo en pantorrillas y muslos.
El riesgo no depende solo del medio de transporte, sino del tiempo que se permanece sentado sin moverse. Por eso, tanto un vuelo largo como un viaje en auto sin paradas pueden generar el mismo problema.
Si bien puede afectar a cualquier persona, el riesgo aumenta en quienes presentan uno o varios de estos factores:
La trombosis venosa profunda puede manifestarse incluso días después del traslado. Detectarla a tiempo es fundamental para evitar complicaciones mayores. Consultá de inmediato si aparecen:
La buena noticia es que gran parte del riesgo se reduce con movimiento regular. Te compartimos 5 recomendaciones prácticas:
En personas con mayor riesgo, el uso de medias de compresión puede ser una medida preventiva indicada por el médico.
En Clínica La Sagrada Familia contamos con un equipo especializado en patología vascular y diagnóstico por imágenes. Evaluamos factores de riesgo, indicamos medidas preventivas personalizadas y realizamos estudios vasculares cuando hay síntomas compatibles.
Si estás por viajar muchas horas o tuviste molestias en las piernas después de un traslado largo, podés comunicarte con nosotros: la prevención también es parte del cuidado.