Turnos

(011) 4014 6000

Emergencia vascular y cerebral

+54 011 4014 6006

Turnos e informacion
+54 011 4014 6000
José Hernández 1642
+54 011 4014 6000
Luis María Campos 1385 1° Piso
Consultorios Externos
Zabala 1680
Centro de Imágenes

Novedades






Tu cintura habla de tu cerebro

Grasa Visceral

Hay un dato que predice mejor el riesgo de un ataque cerebrovascular (ACV) o un infarto que el número que marca la balanza: el contorno de tu cintura.

Se puede tener un peso considerado normal y, aun así, cargar con una distribución de grasa que trabaja en contra de tus arterias. La grasa que se acumula alrededor del abdomen no es la misma que la que se deposita debajo de la piel, y esa diferencia explica por qué dos personas con el mismo peso pueden tener riesgos vasculares muy distintos.

La grasa que no se ve es la que más pesa

Hay dos tipos de grasa:

    • la que podemos pellizcar, que está justo debajo de la piel.
    • la grasa visceral, que está más adentro, rodeando los órganos del abdomen, y no se puede tocar desde afuera.

Esa grasa de adentro no se queda quieta. Todo el tiempo libera sustancias que pasan a la sangre y mantienen al cuerpo en un estado de irritación permanente. No duele, no se siente, pero poco a poco va desgastando las paredes internas de las arterias.

Esta grasa visceral funciona como un verdadero órgano endocrino. Produce sustancias inflamatorias, altera la sensibilidad a la insulina y favorece un estado de inflamación crónica de bajo grado que acelera el daño de las arterias. Con el tiempo, esa inflamación favorece la formación de placas de aterosclerosis, que vuelven a las arterias más rígidas y estrechas.

Y así empiezan a aparecer las consecuencias: la presión sube, el colesterol se desordena, cuesta más controlar el azúcar y se forman placas de aterosclerosis en las paredes arteriales, creando las condiciones para que ocurra un ACV. Si una de esas placas estrecha una arteria que lleva sangre al cerebro o libera un fragmento que la obstruye, puede producirse un ataque cerebrovascular.

Números que ayudan con la prevención

Una cinta métrica es suficiente para cuidarte. La medición debe hacerse a la altura del ombligo, con el abdomen relajado y al final de una espiración normal. Los valores que encienden la alerta y se asocian con mayor riesgo cardiovascular son:

    • más de 88 cm en mujeres,
    • más de 102 cm en varones.

Estos números no diagnostican nada por sí solos, pero son una señal clara de que conviene realizar una consulta médica. La buena noticia es que la grasa visceral responde muy bien a los cambios de hábitos: no exige dietas extremas, sino sostenidas. Bajar las bebidas azucaradas y los ultraprocesados, sumar fibra y legumbres, moverse regularmente (incluso caminar) y dormir bien son acciones con un impacto medible sobre la cintura, muchas veces antes de que la balanza siquiera se mueva.

Un dato importante: la grasa visceral es la primera en irse cuando empezamos a cuidarnos. Esto significa que el beneficio para tus arterias aparece temprano, aun cuando tu peso total todavía no haya bajado. Por eso muchas personas reducen primero su cintura antes de notar cambios importantes en el peso.

Un abordaje integral en la Clínica La Sagrada Familia 

En nuestra Clínica entendemos que la nutrición no es un capítulo aparte de la salud vascular. Por eso, trabajamos en equipo:

    • Nutrición, para diseñar un plan sostenible y adaptado a tu historia clínica.
    • Cardiología, para evaluar presión arterial, colesterol y riesgo metabólico.
    • Neurología y neurocardiología, para detectar a tiempo el impacto de estos factores sobre la circulación de tu cerebro y de tu corazón.
    • Estudios por imágenes, para conocer el estado de tus arterias cuando el riesgo lo justifique.

Cada centímetro menos de cintura representa un paso más hacia la prevención del infarto y del ACV. Detectar el riesgo a tiempo permite actuar antes de que aparezcan las consecuencias.

Solicitá un turno al (+54 11) 4014-6000 / 7000. 





Durante un ataque cerebral perdemos 2.000.000 de neuronas por minuto.