Muchas veces pensamos que la hipertensión es una consecuencia directa de la edad o de hábitos poco saludables. Sin embargo, el cuerpo funciona como un sistema interconectado y, en algunos casos, el problema no es el corazón ni el estrés: es la circulación que alimenta a los riñones. Existe un tipo de presión alta que no responde a los tratamientos habituales porque su origen es vascular: la hipertensión renovascular.
Para filtrar la sangre correctamente, los riñones necesitan un flujo constante y suficiente. Cuando las arterias renales se estrechan o se tapan —una condición llamada estenosis de la arteria renal— llega menos sangre al órgano.
El riñón interpreta esa disminución como si la presión del cuerpo estuviera baja. Como respuesta, activa un mecanismo hormonal conocido como sistema renina-angiotensina, que provoca contracción de los vasos sanguíneos y retención de sodio y agua. El resultado es una hipertensión severa, difícil de controlar solo con medicación.
A diferencia de la hipertensión más frecuente, este cuadro tiene señales que requieren una evaluación especializada:
Detectar estas “banderas rojas” es clave para llegar a un diagnóstico a tiempo.
Para confirmar la sospecha, no alcanza con medir la presión en el consultorio. Se necesitan estudios por imágenes que permitan evaluar el flujo sanguíneo en las arterias renales.
El Eco Doppler suele ser el primer paso: es un estudio no invasivo que analiza la velocidad del flujo. Si se detecta una obstrucción, la angiografía permite obtener un mapa exacto de la arteria comprometida.
Cuando se confirma la estenosis, el tratamiento de elección es la angioplastia renal con colocación de stent. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza en sala de hemodinamia:
Al restablecer el flujo sanguíneo, se protege al riñón de un daño progresivo y, en muchos casos, se logra mejorar significativamente el control de la presión arterial, lo que puede permitir reducir la cantidad de medicación necesaria.
En la Clínica La Sagrada Familia abordamos la hipertensión renovascular desde una mirada neurocardiovascular integral. Nuestros equipos de cardiología, nefrología y hemodinamia trabajan en conjunto para identificar causas vasculares complejas y resolverlas con tecnología de última generación.
Contamos con salas de hemodinamia equipadas para realizar angioplastias renales de manera segura y mínimamente invasiva, priorizando una recuperación rápida y la protección tanto del riñón como del corazón.
Si tu presión sigue alta a pesar del tratamiento, es fundamental estudiar la causa. Detectar a tiempo una obstrucción en las arterias renales puede cambiar el pronóstico y evitar complicaciones mayores. La experiencia en intervencionismo vascular es clave para resolver este tipo de cuadros complejos de manera segura.
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