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Una angiografía cerebral, la colocación de un stent o el tratamiento de un aneurisma tienen algo en común: utilizan imágenes obtenidas mediante rayos X para visualizar los vasos sanguíneos y guiar los procedimientos con precisión.
Esta tecnología permite realizar diagnósticos y tratamientos mínimamente invasivos, muchas veces sin necesidad de recurrir a una cirugía abierta. Una de las preguntas más frecuentes de los pacientes es cuánta radiación reciben durante estos procedimientos y qué riesgos puede representar.
La respuesta es importante: la exposición a radiación se controla durante cada intervención y se procura utilizar la menor dosis necesaria para obtener imágenes de calidad y realizar el procedimiento con seguridad.
Todos estamos expuestos diariamente a pequeñas cantidades de radiación natural provenientes del ambiente. En promedio, recibimos alrededor de 2 a 3 milisievert (mSv) por año, aunque esta cifra varía según el lugar donde vivimos. Como referencia, una tomografía computada de cerebro puede representar aproximadamente 2 mSv.
En los procedimientos endovasculares, la cantidad de radiación depende de distintos factores, como la región estudiada, la complejidad de la intervención y el tiempo necesario para realizarla. Por eso, no existe una dosis única para todas las angiografías o tratamientos endovasculares.
Durante estos procedimientos, los equipos modernos permiten registrar y controlar indicadores de exposición a la radiación, ayudando a los profesionales a optimizar su utilización.
Como ocurre con otros estudios médicos que utilizan rayos X, existe un riesgo potencial asociado a la exposición. En general, cuando el procedimiento está correctamente indicado, sus beneficios superan los riesgos relacionados con la radiación.
En intervenciones prolongadas o especialmente complejas, también se controla la exposición de la piel para prevenir posibles lesiones y determinar si se necesita seguimiento posterior. La decisión de realizar un procedimiento siempre debe considerar sus beneficios, sus riesgos y las alternativas disponibles para cada paciente.
La seguridad radiológica se basa en dos principios fundamentales: utilizar radiación cuando existe una indicación médica justificada y optimizar su empleo para obtener las imágenes necesarias con la menor exposición razonablemente posible.
Para lograrlo, los equipos de angiografía cuentan con tecnologías que permiten ajustar la intensidad, la frecuencia y el área de exposición a los rayos X según las necesidades de cada intervención. Además, se utilizan protocolos específicos de radioprotección y sistemas de monitoreo de dosis.
La seguridad es una responsabilidad compartida. Los médicos Intervencionistas, técnicos radiólogos, profesionales de enfermería y especialistas en protección radiológica trabajan coordinadamente para proteger tanto al paciente como al personal de salud.
Vos también podés contribuir a un procedimiento más seguro:
En la Clínica La Sagrada Familia realizamos procedimientos diagnósticos y tratamientos endovasculares mínimamente invasivos para enfermedades del cerebro, el corazón y los vasos sanguíneos.
Contamos con tecnología de diagnóstico por imágenes y equipos especializados que trabajan siguiendo protocolos de seguridad y radioprotección, orientados a obtener imágenes precisas y reducir la exposición innecesaria a la radiación.
Nuestro compromiso es ofrecer a cada paciente una atención especializada, con decisiones individualizadas y altos estándares de calidad y seguridad.
Porque cuidar tu salud también significa utilizar responsablemente cada recurso tecnológico.
Para consultas y turnos comunicate al (+54 11) 4014-6000 / 7000.