Las fiestas de fin de año suelen traer encuentros, brindis y mesas cargadas. Pero para algunas personas, también traen algo inesperado: palpitaciones, sensación de latidos irregulares o falta de aire días después de los festejos. A este cuadro se lo conoce como síndrome del corazón festivo y es una causa frecuente de consulta cardiológica en las primeras semanas de enero, incluso en personas sin antecedentes cardíacos.
El síndrome del corazón festivo describe la aparición de arritmias —especialmente fibrilación auricular— asociadas al consumo excesivo de alcohol en un corto período de tiempo. Puede darse tras una o varias noches de ingesta elevada, aun cuando durante el resto del año el consumo sea bajo o moderado.
El alcohol tiene efectos directos sobre el sistema eléctrico del corazón: altera la conducción de los impulsos, favorece la deshidratación y modifica el equilibrio de sales en sangre. Sumado al cansancio, el calor y las comidas abundantes, se genera un terreno propicio para que el ritmo cardíaco se vuelva irregular.
Una de las particularidades de este síndrome es que no requiere una cardiopatía previa. Personas jóvenes o de mediana edad, sin diagnóstico cardíaco conocido, pueden presentar su primer episodio de arritmia luego de los excesos de diciembre.
En la práctica clínica, es habitual recibir consultas en enero por episodios de fibrilación auricular de reciente comienzo, desencadenados por el alcohol. En muchos casos, el ritmo se normaliza con tratamiento y reposo, pero el episodio funciona como una señal de alerta que no conviene minimizar.
Los síntomas pueden variar en intensidad y duración, pero los más comunes son:
A veces los síntomas aparecen horas o incluso uno o dos días después del consumo, cuando ya pasó la resaca y no se asocia inmediatamente al alcohol. Es importante consultar de inmediato si las palpitaciones son persistentes, se acompañan de dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos intensos o desmayos. También si el episodio dura más de unos minutos o se repite.
Aunque el ritmo se normalice solo, una evaluación médica permite confirmar el diagnóstico, descartar otras causas y definir si es necesario tratamiento o seguimiento. Detectar a tiempo una arritmia reduce riesgos y evita complicaciones.
La prevención es posible y pasa, en gran medida, por el consumo responsable de alcohol. Evitar los excesos concentrados en pocos días, hidratarse adecuadamente, no mezclar alcohol con comidas muy copiosas y respetar el descanso son medidas simples que reducen el riesgo. Si ya hubo un episodio previo de arritmia, es especialmente importante moderar o suspender el consumo y consultar con un profesional antes de nuevas celebraciones.
Las palpitaciones después de las fiestas no siempre son “nervios” ni algo pasajero. A veces son la forma que tiene el corazón de avisar que algo se desordenó. Escuchar ese mensaje, consultar a tiempo y entender qué lo desencadenó es clave para prevenir nuevos episodios y evitar riesgos innecesarios.
En Clínica La Sagrada Familia trabajamos con un abordaje integral de las arritmias, evaluando cada caso según la historia clínica, los hábitos y el contexto de la persona. Porque no se trata solo de tratar un episodio, sino de cuidar el ritmo del corazón todo el año.
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