Cada vez más personas adultas viven con una cardiopatía congénita. Muchas fueron operadas en la infancia, otras recibieron tratamientos más adelante y algunas conviven con una condición cardíaca estable desde siempre. Y tarde o temprano aparece la misma pregunta: ¿puedo hacer deporte? ¿y si quiero entrenar fuerte o competir?
La respuesta no es un simple sí o no. Pero algo es claro: tener una cardiopatía congénita no implica resignarse a una vida sedentaria.
Las cardiopatías congénitas son alteraciones estructurales del corazón presentes desde el nacimiento. Algunas son simples y otras más complejas. En muchos casos, hoy hablamos de corazones reparados, no de corazones enfermos.
Eso sí: aunque la persona se sienta bien, el esfuerzo físico intenso puede generar demandas específicas sobre el sistema cardiovascular. Por eso, lo que cambia no es la posibilidad de moverse, sino el tipo de control y la planificación del ejercicio.
No todos los corazones responden igual al esfuerzo máximo, y no todos los deportes exigen lo mismo. Por eso ante la pregunta de si se puede hacer deporte de alto rendimiento, la respuesta es que en algunos casos, sí. En otros, no. Y en muchos, depende.
El deporte de alto rendimiento implica:
Hay personas con cardiopatías congénitas que pueden entrenar y competir sin inconvenientes, siempre con seguimiento médico. Otras deben evitar disciplinas de alta intensidad, contacto o resistencia extrema.
Lo importante es entender que la decisión no se toma por diagnóstico aislado, sino evaluando:
En líneas generales, muchas personas con cardiopatías congénitas pueden realizar:
En cambio, suelen requerir evaluación estricta o restricciones:
Nada de esto es automático. El deporte no se prohíbe por miedo, se prescribe con criterio.
Antes de iniciar o intensificar una actividad deportiva, es fundamental una evaluación cardiológica completa. Estudios funcionales, pruebas de esfuerzo y controles periódicos permiten definir qué nivel de exigencia es seguro para cada persona.
El objetivo no es limitar sino acompañar y en nuestra Clínica acompañamos a personas con cardiopatías congénitas en todas las etapas de la vida, incluyendo a quienes desean mantenerse activas o entrenar de manera exigente.
Nuestro equipo evalúa cada caso de forma integral, con foco en el corazón, pero también en la calidad de vida. Si tenés una cardiopatía congénita y querés saber qué tipo de actividad física es segura para vos, una evaluación personalizada es el primer paso.
Comunicate con nosotros para saber cómo avanzar, porque pasar del miedo a la vitalidad también es parte del tratamiento.