Durante el verano, muchas personas notan cambios en su presión arterial. En quienes toman medicación para la hipertensión, estos cambios pueden ser más marcados y generar síntomas como mareos, debilidad o sensación de desmayo. Enero es, de hecho, uno de los meses con más consultas por este motivo.
El punto clave es entender qué es esperable con el calor y cuándo esos síntomas indican que el tratamiento necesita ser revisado.
Con las altas temperaturas, el cuerpo activa mecanismos para regular el calor. Uno de ellos es la vasodilatación, es decir, las arterias se ensanchan para facilitar la pérdida de calor.
Cuando esto ocurre, la presión arterial tiende a descender.
En personas hipertensas que están medicadas, este efecto puede sumarse al de los fármacos. Por eso, durante el verano es frecuente observar valores más bajos que los habituales, incluso en pacientes que durante el resto del año están bien controlados.
Además del calor, hay otros factores que influyen: mayor sudoración, cambios en la hidratación, modificaciones en la alimentación y alteraciones en la rutina diaria propias de las vacaciones.
La presión baja no siempre da señales claras, pero cuando aparecen, conviene escucharlas. Los síntomas más frecuentes son:
Si estos síntomas se repiten o aparecen con actividades cotidianas, no es algo menor.
Acá está el punto más importante: no suspendas ni modifiques la medicación por tu cuenta.
Dejar un antihipertensivo sin control médico puede generar descompensaciones, subas bruscas de presión o aumentar el riesgo cardiovascular.
Lo que sí corresponde es revisar el tratamiento. En algunos casos, el equipo médico puede indicar ajustes de dosis, cambios en los horarios de toma o controles más frecuentes durante el verano.
Además, hoy sabemos que los valores de presión considerados normales o de riesgo no son iguales para todas las personas. La evaluación siempre tiene que ser individual, teniendo en cuenta edad, antecedentes y síntomas.
Durante el verano, medir la presión en casa cobra especial importancia. Llevar un registro —idealmente en distintos momentos del día— permite detectar descensos sostenidos y consultar a tiempo. Estos registros ayudan al equipo de salud a tomar decisiones basadas en datos reales y no solo en una medición aislada en el consultorio.
Además del control médico, hay medidas cotidianas que reducen el riesgo de hipotensión:
También es importante sostener la toma correcta de la medicación, incluso cuando cambian las rutinas por viajes o vacaciones.
En Clínica La Sagrada Familia evaluamos de forma integral los cambios de presión arterial a lo largo del año. Durante el verano, acompañamos a pacientes hipertensos que presentan síntomas de presión baja, revisando valores actuales, medicación y contexto clínico para ajustar el tratamiento de manera segura.
Si durante el verano notás mareos, debilidad o cambios en tus valores habituales, comunicate con nosotros al (+54 11) 4014-6000 o por WhatsApp al 11-6025-8181. Ajustar a tiempo también es parte del cuidado cardiovascular.